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	<front>
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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">apm</journal-id>
			<journal-title-group>
				<journal-title>Acta pediátrica de México</journal-title>
				<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Acta pediatr.
					Méx</abbrev-journal-title>
			</journal-title-group>
			<issn pub-type="ppub">0186-2391</issn>
			<issn pub-type="epub">2395-8235</issn>
			<publisher>
				<publisher-name>Instituto Nacional de Pediatría</publisher-name>
			</publisher>
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		<article-meta>
			<article-id pub-id-type="doi">10.18233/APM38No2pp116-1241363</article-id>
			<article-categories>
				<subj-group subj-group-type="heading">
					<subject>ARTÍCULO DE REVISIÓN</subject>
				</subj-group>
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			<title-group>
				<article-title>Agua: la importancia de una ingesta adecuada en
					pediatría</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en">
					<trans-title>Water: the importance of the adequate intake in
						children</trans-title>
				</trans-title-group>
			</title-group>
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				<contrib contrib-type="author">
					<name>
						<surname>Arredondo-García</surname>
						<given-names>JL</given-names>
					</name>
					<xref ref-type="aff" rid="aff1">1</xref>
					<xref ref-type="corresp" rid="c1"/>
				</contrib>
				<contrib contrib-type="author">
					<name>
						<surname>Méndez-Herrera</surname>
						<given-names>A</given-names>
					</name>
					<xref ref-type="aff" rid="aff2">2</xref>
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						<surname>Medina-Cortina</surname>
						<given-names>H</given-names>
					</name>
					<xref ref-type="aff" rid="aff2">2</xref>
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						<surname>Pimentel-Hernández</surname>
						<given-names>C</given-names>
					</name>
					<xref ref-type="aff" rid="aff2">2</xref>
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			<aff id="aff1">
				<label>1</label>
				<institution content-type="orgname">Instituto Nacional de Pediatría</institution>
				<addr-line>
					<named-content content-type="city">Ciudad de México</named-content>
				</addr-line>
				<country country="MX">Mexico</country>
				<institution content-type="original">Médico Pediatra Infectólogo, Subdirector de
					Investigación Médica. Instituto Nacional de Pediatría, Ciudad de
					México.</institution>
			</aff>
			<aff id="aff2">
				<label>2</label>
				<institution content-type="orgname">Instituto Nacional de Pediatría</institution>
				<institution content-type="orgdiv1">Unidad de Apoyo a la Investigación
					Clínica</institution>
				<addr-line>
					<named-content content-type="city">Ciudad de México</named-content>
				</addr-line>
				<country country="MX">Mexico</country>
				<institution content-type="original">Investigador, Unidad de Apoyo a la
					Investigación Clínica. Instituto Nacional de Pediatría, Ciudad de
					México.</institution>
			</aff>
			<author-notes>
				<corresp id="c1"><bold>Correspondencia</bold> Dr. José Luis Arredondo García.
						<email>joselag@unam.mx</email></corresp>
			</author-notes>
			<pub-date pub-type="epub-ppub">
				<season>Mar-Apr</season>
				<year>2017</year>
			</pub-date>
			<volume>38</volume>
			<issue>2</issue>
			<fpage>116</fpage>
			<lpage>124</lpage>
			<history>
				<date date-type="received">
					<day>12</day>
					<month>6</month>
					<year>2016</year>
				</date>
				<date date-type="accepted">
					<day>28</day>
					<month>10</month>
					<year>2016</year>
				</date>
			</history>
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				<license license-type="open-access"
					xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/" xml:lang="es">
					<license-p>Este es un artículo publicado en acceso abierto (Open Access) bajo la
						licencia Creative Commons Attribution, que permite su uso, distribución y
						reproducción en cualquier medio, sin restricciones siempre que el trabajo
						original sea debidamente citado.</license-p>
				</license>
			</permissions>
			<abstract>
				<title>Resumen</title>
				<p>El agua es el componente más abundante del cuerpo humano, que por sí mismo es
					incapaz de producirla en cantidades suficientes para satisfacer sus necesidades;
					por eso es vital consumir una cantidad adecuada para mantener la homeostasis. A
					pesar de que el agua es indispensable para la vida hay gran desconocimiento de
					los profesionales de la salud sobre el metabolismo de agua y las recomendaciones
					sobre la ingesta adecuada para una alimentación saludable. Se ha comprobado que
					los niños consumen menos líquidos de lo recomendado, persistiendo en ellos un
					estado de subhidratación que puede llegar a afectar su nivel de atención, su
					desempeño escolar, su estado de ánimo y su capacidad cognitiva. Por otra parte,
					los niños consumen gran cantidad de bebidas azucaradas al día, que exceden las
					recomendaciones diarias de calorías en líquidos; por lo tanto se deben instituir
					normas y medidas para garantizar un buen estado de hidratación en la población
					infantil, así como intervenciones para reducir el consumo de bebidas azucaradas
					en su dieta.</p>
			</abstract>
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>Abstract</title>
				<p>Water is the largest component of the human body, which is unable to produce
					enough of it to satisfy its needs: therefore is vital to consume the right
					amount to maintain homeostasis. However, even as water is an essential nutriment
					for life, health professionals jack much about water metabolism and adequate
					intake recommendations to maintain a healthy alimentation. Moreover, is well
					known that children consume less fluids than are recommended, thus are in a
					hydration condition that can affect their attention level, school performance,
					mood and cognition. Besides, children consume a great amount of sugar beverages,
					exceeding recommendations of caloric intake. Therefore, standards and measures
					should be instituted to ensure satisfactory a good state of hydration in
					children and to reduce of intake sugar beverages in their diet.</p>
			</trans-abstract>
			<kwd-group xml:lang="es">
				<title>PALABRAS CLAVE:</title>
				<kwd>agua</kwd>
				<kwd>ingesta</kwd>
				<kwd>niños</kwd>
				<kwd>bebidas</kwd>
				<kwd>azúcar</kwd>
				<kwd>consumo</kwd>
				<kwd>hidratación</kwd>
				<kwd>obesidad</kwd>
			</kwd-group>
			<kwd-group xml:lang="en">
				<title>KEYWORDS:</title>
				<kwd>water</kwd>
				<kwd>intake</kwd>
				<kwd>children</kwd>
				<kwd>beverages</kwd>
				<kwd>sugar</kwd>
				<kwd>consume</kwd>
				<kwd>hydration</kwd>
				<kwd>obesity</kwd>
			</kwd-group>
		</article-meta>
	</front>
	<body>
		<sec sec-type="intro">
			<title>INTRODUCCIÓN</title>
			<p>El agua es el componente más abundante del cuerpo humano, que por sí mismo no puede
				producirla en cantidad suficiente mediante el metabolismo ni obtenerla de la comida
				para satisfacer sus necesidades. A pesar de ser el mayor constituyente del organismo
				y el nutriente más abundante en la alimentación diaria, muy poco se ha estudiado
				sobre la importancia del consumo habitual de líquidos en la fisiología y la salud de
				los individuos.</p>
			<p>El agua debe ser considerada como un nutrimento indispensable para la vida, lo que en
				ocasiones no se toma en cuenta en la formación de los profesionales de la salud,
				encargados de orientar a las familias en las prácticas saludables de alimentación.
				Los expertos reconocen que la ingesta de agua es vital para mantener una buena salud
				e incluso prevenir enfermedades no contagiosas relacionadas con la nutrición; que su
				ausencia puede ser letal en pocos días. Como consecuencia debemos prestar atención a
				lo que tomamos a través del día para asegurarnos que estamos alcanzando nuestros
				requerimientos diarios de agua, ya que no hacerlo podría tener efectos negativos en
				nuestra salud.</p>
			<p>El objetivo de este artículo es dar a conocer los efectos deletéreos que puede
				producir en los niños un estado de subhidratación crónica voluntaria, así como los
				requerimientos recomendados por grupo etario.<xref ref-type="bibr" rid="B1"
					>1</xref><sup>,</sup><xref ref-type="bibr" rid="B2">2</xref></p>
		</sec>
		<sec>
			<title>COMPOSICIÓN</title>
			<p>El agua es una molécula con dos átomos de hidrógeno unidos covalentemente a uno de
				oxígeno. A temperatura y presión ambientales se mantiene mayormente líquida. Es el
				solvente más universal, incluyendo a moléculas iónicas con cargas definidas y a
				moléculas polares, con las que establece puentes de hidrógeno, facilitando su
				disolución. De hecho, estructuras biológicas como las proteínas y membranas
				fosfolipídicas mantienen su forma mediante su relación electrostática con el agua
				que les rodea (<bold><xref ref-type="fig" rid="f1">Figura 1</xref></bold>). El agua
				se ioniza en H<sup>+</sup> y OH<sup>-</sup> pero en una proporción mínima, por lo
				que el pH del agua pura es de 7, lo que conocemos como neutralidad.</p>
			<p>
				<fig id="f1">
					<label>Figura 1</label>
					<caption>
						<title>La molécula de agua (tomado con autorización de Arredondo-García JL,
							et al. 2014).<xref ref-type="bibr" rid="B1">1</xref></title>
						<p>El agua (H2O) y los posibles puentes de hidrógeno (líneas punteadas) que
							puede establecer con otras moléculas de agua (los puentes de hidrógeno
							duran en realidad un picosegundo).</p>
					</caption>
					<graphic xlink:href="2395-8235-apm-38-02-0116-gf01.jpg"/>
				</fig>
			</p>
			<p>Fuera de estos datos, mucho de la estructura del agua y su interacción con sistemas
				biológicos es aún objeto de controversias y nuestro desconocimiento sobre el líquido
				es tan grande como el agua misma. Además de que todos los componentes celulares y
				las reacciones en que participan están disueltos en agua, ésta participa en estas
				reacciones como reactivo o producto, proveyendo un entorno termodinámico favorable
				para las reacciones bioquímicas, además de participar en ellas. Toda reacción que
				obtenga energía de la adenosina trifosfato (ATP) requiere agua para hidrolizar el
				enlace del último de los tres fosfatos y liberar la energía contenida en este
				enlace: ATP<sup>4-</sup> + H2O = ADP<sup>3-</sup> + HPO4<sup>2-</sup> +
					H<sup>+</sup></p>
			<p>La bidireccionalidad de esta reacción implica que, en la síntesis de ATP, sea por
				fosforilación oxidativa o a nivel de sustrato, se genera agua, por lo que cada
				molécula de dióxido que consumimos genera una molécula de agua.<xref ref-type="bibr"
					rid="B1">1</xref></p>
		</sec>
		<sec>
			<title>FISIOLOGÍA</title>
			<p>En el humano adulto alrededor de 60% del peso corporal es agua: 40% intracelular, 15%
				intersticial y sólo 5% es plasma sanguíneo; por lo tanto, en un adulto de 70 kg, 3.5
				L están en el plasma, 10.5 L en el líquido intersticial y 28 L en el fluido
				intracelular en comparación con la población pediatrica, como se muestra en el
						<bold><xref ref-type="table" rid="t1">Cuadro 1</xref></bold>.</p>
			<table-wrap id="t1">
				<label>Cuadro 1</label>
				<caption>
					<title>Agua corporal total en niños (tomado con autorización de Rodríguez-Weber,
						Arredondo-García et al. 2013)<xref ref-type="bibr" rid="B3">3</xref></title>
				</caption>
				<table frame="void" rules="groups">
					<colgroup>
						<col width="50%"/>
						<col width="50%"/>
					</colgroup>
					<thead>
						<tr>
							<th
								style="border-bottom-width:thin;border-bottom-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#006fac;color:#ffffff"
								align="center" colspan="2">Agua corporal total</th>
						</tr>
						<tr style="border-bottom:hidden">
							<th style="background-color:#006fac;color:#ffffff" align="left"
								>Edad</th>
							<th
								style="border-left-width:thin;border-left-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#006fac;color:#ffffff"
								align="center">Porcentaje de agua</th>
						</tr>
					</thead>
					<tbody>
						<tr>
							<td style="background-color:#E6EEF7" align="left">Prematuro
									(<underline>&lt;</underline>32 semanas)</td>
							<td style="background-color:#E6EEF7" align="center">90</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#b4cee7" align="left">Prematuro (&gt;32
								semanas)</td>
							<td style="background-color:#b4cee7" align="center">80</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#E6EEF7" align="left">Recién nacido a
								término</td>
							<td style="background-color:#E6EEF7" align="center">70-80</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#b4cee7" align="left">Lactante</td>
							<td style="background-color:#b4cee7" align="center">70</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#E6EEF7" align="left">Preescolar</td>
							<td style="background-color:#E6EEF7" align="center">65</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#b4cee7" align="left">Escolar</td>
							<td style="background-color:#b4cee7" align="center">60-65</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#E6EEF7" align="left">Adolescente varón</td>
							<td style="background-color:#E6EEF7" align="center">60</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#b4cee7" align="left">Adolescente mujer</td>
							<td style="background-color:#b4cee7" align="center">55</td>
						</tr>
					</tbody>
				</table>
			</table-wrap>
			<p>La ingesta de agua debe reponer la pérdida cotidiana; en un clima templado se pierden
				aproximadamente 0.35 L como vapor de agua al exhalar, 0.45 L a través de la piel
				(0.1 como sudor y 0.35 por difusión); 0.15-0.2 L en las heces y comúnmente de 1 a 2
				L en la orina. El agua que se ingiere llega al plasma y a las células sanguíneas en
				5 minutos y es completamente absorbida en 75-120 minutos. El recambio es de 4.58
				L/día; existiendo una dinámica en el cuerpo humano que lleva a un gasto constante de
				agua que debe ser equilibrado a través de un consumo adecuado de líquidos.<xref
					ref-type="bibr" rid="B1">1</xref><sup>,</sup><xref ref-type="bibr" rid="B2"
					>2</xref><sup>,</sup><xref ref-type="bibr" rid="B4">4</xref></p>
			<p>La ingesta de agua está compuesta de tres fuentes principales: el agua que tomamos,
				el agua de lo que comemos y el agua que producimos. El agua que tomamos es
				esencialmente compuesta por agua y otros líquidos con alto contenido de agua, por
				ejemplo: leche, café, jugos, té (85 a más de 90%). El agua de lo que comemos
				proviene de varios alimentos con un rango amplio de contenido de agua (40 a más de
				80%). El agua que producimos proviene de la oxidación de macronutrientes (endógenos
				o agua metabólica). Teóricamente, por cada gramo de glucosa, ácido palmítico y
				proteína (albúmina), se producen 0.6, 1.12 y 0.37 mL de agua, respectivamente, o por
				100 kcal de energía, 15, 13 y 9 mL de agua.</p>
			<p>El volumen de agua corporal, como parte del porcentaje de la masa no grasa, es mucho
				más alta en niños y va disminuyendo en niños mayores. Un volumen elevado de agua
				corporal es particularmente evidente en los recién nacidos, en quienes puede exceder
				75%. Los escolares tienen un contenido relativamente mayor en el compartimento
				extracelular y menor en el intracelular en comparación con los niños mayores<xref
					ref-type="bibr" rid="B5">5</xref> (<bold><xref ref-type="table" rid="t1">Cuadro
						1</xref></bold>).</p>
			<p>La importancia biológica del agua es tal que nuestro organismo ha desarrollado un
				sistema de control preciso para mantener el balance hídrico. El organismo mantiene
				la homeostasis hídrica con adaptaciones fisiológicas: disminución o aumento de la
				excreción de agua a nivel renal o de comportamiento (tomar agua cuando se tiene
				sed). Este proceso es regulado por receptores de volumen intravascular y de
				osmolalidad plasmática, que inducen la liberación de la hormona antidiurética y la
				sensación de sed, que no siempre es suficientemente eficiente en casos de
				deshidratación subclínica. El factor principal iniciador de la sensación de sed es
				un aumento de la osmolalidad plasmática. Otros factores, como una disminución del
				volumen plasmático, también pueden estimular la sensación de sed. No obstante, se ha
				demostrado que la sensación de sed disminuye o desaparece antes que la restauración
				de líquidos haya sido terminada, ya que los receptores orofaríngeos juegan un papel
				importante en la sed, en la ingesta de líquidos y en la termorregulación. Estudios
				en deportistas han demostrado claramente que beber <italic>at libitum</italic> no
				asegura la prevención de la deshidratación durante la práctica de la actividad
				física. En conclusión, aunque la sed es un indicador esencial en el equilibrio
				hídrico, probablemente no es suficientemente efectivo para mantener un nivel de
				hidratación óptimo.<xref ref-type="bibr" rid="B6">6</xref></p>
			<sec>
				<title>Fisiología de la deshidratación</title>
				<p>La deshidratación voluntaria es una condición en la que los humanos,
					principalmente niños, son expuestos a pérdidas insensibles y excesivas de agua
					debido a condiciones ambientales y por no beber apropiadamente cuando hay
					líquidos disponibles. Esto ocasiona un estado de deshidratación evidenciado por
					una alta osmolaridad urinaria; además, la deshidratación voluntaria tiene
					efectos fisiológicos y cognitivos adversos.</p>
				<p>En algunos estudios en países de climas secos o cálidos se encontró que 70% de
					los niños estaban en un estado de deshidratación crónica, expresado con una
					osmolaridad urinaria de 800 mosm/kg H<sub>2</sub>O. Un factor importante en la
					patogénesis de la litiasis renal es orina concentrada por periodos prolongados
					de tiempo debido a deshidratación crónica. Se ha encontrado un deterioro
					significativo de las funciones mentales (habilidad aritmética, seguimiento
					motor-visual y memoria a corto plazo) con niveles de deshidratación de menos de
					2%. Niveles leves de deshidratación causan fatiga, falta de apetito, somnolencia
					y renuencia a participar en tareas complejas.</p>
				<p>Los niños que viven en climas cálidos son especialmente susceptibles al
					desarrollo de deshidratación voluntaria, debido a su alta proporción de
					superficie corporal las pérdidas insensibles se incrementan. Algunos estudios en
					niños de 2 a 6 años han revelado que 60.5% excreta orina que excede 800 mosm/kg
						H<sub>2</sub>O y el 7% 1,000 mosm/kg H<sub>2</sub>O. En niños de 9 a 11 años
					72.6% excedió los 800 mosm/kg H<sub>2</sub>O y 30%, arriba de 1,000 mosm/kg.</p>
				<p>El balance normal de agua depende de dos mecanismos: la secreción de hormona
					antidiurética y la sensación de sed. Con una osmolalidad plasmática menor de 280
					mosm/kg H<sub>2</sub>O, la concentración de hormona antidiurética es
					esencialmente cero y la orina está a su máximo nivel de dilución a unos 50
					mosm/kg H<sub>2</sub>O. Arriba de 280 mosm/kg H<sub>2</sub>O, la hormona
					antidiurética es secretada en proporción con el aumento de la osmolaridad
					plasmática, hasta que la orina llega a su máximo de 1,200 mosm/kg
					H<sub>2</sub>O. Sin embargo, en climas cálidos, el umbral para la sed ocurre a
					osmolaridades plasmáticas de 290-295 mosm/kg H<sub>2</sub>O, lo que corresponde
					a una osmolaridad urinaria de 800 mosm/kh H<sub>2</sub>O, a un nivel mucho más
					alto que el umbral de secreción de hormona antidiurética. La relevancia clínica
					es que, probablemente la mayoría de la población que viven en climas cálidos,
					especialmente niños, tendrán máximas concentraciones urinarias durante los meses
					de verano, presentando entonces deshidratación crónica.</p>
				<p>Algunos mecanismos han sido propuestos para explicar el efecto benéfico de la
					hidratación durante o después del ejercicio: reducción de los niveles de
					cortisol, incremento de la arginina sérica y un incremento del glicerol. Se ha
					visto que el nivel de cortisol incrementa con la deshidratación y tiene efectos
					negativos en la memoria declarativa, en las tareas espaciales y de pensamiento
					sin efecto en la memoria procedimental.</p>
				<p>Otros efectos adversos de la deshidratación crónica son la formación de litos,
					mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer, especialmente de vías urinarias o colon
					y mama e inducción de prolapso valvular mitral además de disfunción salival, lo
					que conduce a mala higiene bucal, constipación crónica y obesidad.<xref
						ref-type="bibr" rid="B7">7</xref></p>
				<p>Por otro lado, se ha constatado que un cambio de hábito hacia el incremento de la
					ingesta de agua tiene efectos benéficos en el humor del dormir/despertar, en
					bajos consumidores de agua. El cambio a un decremento en la ingesta tiene
					efectos negativos en el humor de los altos consumidores de agua, incluyendo
					reducción de la sensación de calma, satisfacción y emociones positivas.<xref
						ref-type="bibr" rid="B8">8</xref></p>
				<p>No sólo la deshidratación crónica tiene efectos cognitivos negativos, sino que se
					ha demostrado en algunos estudios que niños a los que se les ofrece agua extra
					informan menor sed, tienen mejor desempeño escolar y mayor atención visual en
					las tareas que se les asignan, lo que sugiere que el desempeño mental de los
					niños puede mejorar cuando toman más agua.<xref ref-type="bibr" rid="B1"
						>1</xref></p>
			</sec>
		</sec>
		<sec>
			<title>REQUERIMIENTOS</title>
			<p>Se ha intentado realizar diferentes tipos de mediciones para establecer el estado de
				hidratación de la población: la medición cardiovascular (frecuencia cardiaca,
				presión arterial y tolerancia ortostática), medición del agua corporal total por
				métodos de dilución con deuterio e impedancia bioeléctrica, medición del peso
				corporal, de la osmolaridad sérica y urinaria, volumen y color urinario, así como su
				densidad. Otra opción utilizada es explorar la relación entre los alimentos y
				consumo de bebidas, expresadas en mL/kcal; sin embargo, no incorpora superficie
				corporal ni actividad del individuo que son factores importantes. Otra desventaja es
				que el agua que se consume con bebidas calóricas afecta tanto al numerador como al
				denominador. Todos estos marcadores pueden proporcionar una estimación razonable de
				la deficiencia o sobrecarga de líquidos, pero no proporcionan datos precisos de
				requerimientos de agua.<xref ref-type="bibr" rid="B9">9</xref></p>
			<p>A pesar de la importancia crítica para la salud y la nutrición, la matriz de la
				investigación disponible que sirve de base para determinar las necesidades de agua,
				la ingesta de líquidos, o recomendaciones para las poblaciones, es limitada en
				comparación con la mayoría de los otros nutrientes. Este déficit puede explicarse en
				parte por el conjunto altamente sensible de adaptaciones neurofisiológicas y ajustes
				que se producen en una amplia gama para proteger la hidratación del cuerpo y la
				osmolaridad, por lo que este consenso sigue siendo un desafío para la nutrición y la
				salud pública.<xref ref-type="bibr" rid="B10">10</xref></p>
			<p>Hay una absoluta necesidad de reemplazar todas las pérdidas de agua. Una ingesta de
				agua que cubra la necesidad de todos en cualquier grupo poblacional no puede
				definirse, porque las necesidades individuales están relacionadas con el consumo
				calórico, las pérdidas insensibles y la capacidad del riñón para concentrar/diluir,
				así como la superficie corporal, el clima, la actividad física, la edad, el
				metabolismo y la cantidad de agua en los alimentos de la dieta. Los niños consumen
				de 10 a 15% de su peso corporal como agua, comparado con el 2 a 4% en adultos. Por
				su unidad de peso corporal los niños requieren una ingesta más alta que los adultos;
				sin embargo, el requerimiento por energía es similar. Por lo tanto, la pregunta que
				debemos respondernos es cuánta agua debe tomar un niño para mantenerse bien
				hidratado.</p>
			<p>Ninguna organización o institución ha establecido una ración dietética recomendada
				para el agua. Sólo dos organizaciones han determinado el consumo adecuado de
				líquidos. Estos valores se originaron de la combinación de la observación de consumo
				en poblaciones con valores de osmolaridad urinaria dentro de límites normales y
				volumen de agua ideal por unidad de energía consumida (kcal) en estudios
				experimentales en humanos. Este consumo adecuado de líquidos se denominó: valor de
				referencia de ingesta dietética para el total de líquidos y fue establecido por el
				Instituto de Medicina de Estados Unidos (IOM) y por la Autoridad Europea de
				Seguridad en Alimentos (EFSA).<xref ref-type="bibr" rid="B6">6</xref> Sin embargo,
				dado que las necesidades de líquidos varían mucho entre los individuos y en
				poblaciones, pues no sólo difieren en el metabolismo sino también en las condiciones
				ambientales y actividad física, no puede establecerse una cantidad específica de
				líquidos que asegure una hidratación adecuada para la mitad de las personas
				aparentemente sanas en todas las condiciones ambientales, por eso no se puede
				establecer un promedio estimado de requerimientos y en su lugar se definió un
				consumo adecuado de líquidos.<xref ref-type="bibr" rid="B5">5</xref></p>
			<p>Se define como ración dietética recomendada como el promedio de consumo diario de un
				nutriente es suficiente para lograr requerimientos aproximadamente entre 97 y 98% de
				los individuos sanos en cierto grupo de edad y género.</p>
			<p>Se define consumo adecuado al promedio recomendado de consumo diario de un nutriente,
				basado en estimaciones determinadas por observación o experimentalmente de un grupo
				o grupos de personas aparentemente sanas en quienes se asume un consumo adecuado. Se
				utiliza cuando la ración dietética recomendada no puede ser determinado<xref
					ref-type="bibr" rid="B9">9 </xref> (<bold><xref ref-type="table" rid="t2">Cuadro
						2</xref></bold>).</p>
			<table-wrap id="t2">
				<label>Cuadro 2</label>
				<caption>
					<title>Resumen de consumo adecuado de líquidos (NRC 2005; EFSA Panel on Dietetic
						Products 2010)<xref ref-type="bibr" rid="B4">4</xref><sup>,</sup><xref
							ref-type="bibr" rid="B9">9</xref></title>
				</caption>
				<table frame="void" rules="groups">
					<colgroup>
						<col width="25%"/>
						<col width="25%"/>
						<col width="25%"/>
						<col width="25%"/>
					</colgroup>
					<tbody>
						<tr>
							<td
								style="border-left-width:thin;border-left-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#cf2924;color:#ffffff"
								align="center" colspan="4">Consumo adecuado de líquidos (IOM<xref
									ref-type="table-fn" rid="TFN1">*</xref>)</td>
						</tr>
						<tr>
							<td
								style="border-bottom-width:thin;border-bottom-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center" colspan="4">Consumo adecuado para niños y niñas</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#e99b84" align="left">Edad</td>
							<td
								style="border-left-width:thin;border-left-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center">Agua total</td>
							<td
								style="border-left-width:thin;border-left-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center">Agua en alimentos</td>
							<td
								style="border-left-width:thin;border-left-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center">Líquidos</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#fbece6" align="left">1-3 años</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">1.3 L/día</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">29%</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">0.9 L/día</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="left">4-8 años</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">1.7 L/día</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">29%</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">1.2 L/día</td>
						</tr>
						<tr>
							<td
								style="border-bottom-width:thin;border-bottom-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center" colspan="4">Consumo adecuado para niños</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#e99b84" align="left">Edad</td>
							<td
								style="border-left-width:thin;border-left-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center">Agua total</td>
							<td
								style="border-left-width:thin;border-left-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center">Agua en alimentos</td>
							<td
								style="border-left-width:thin;border-left-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center">Líquidos</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#fbece6" align="left">9-13 años</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">2.4 L/día</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">24%</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">1.8 L/día</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="left">14-18 años</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">3.3 L/día</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">20%</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">2.6 L/día</td>
						</tr>
						<tr>
							<td
								style="border-bottom-width:thin;border-bottom-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center" colspan="4">Consumo adecuado para niñas</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#e99b84" align="left">Edad</td>
							<td
								style="border-left-width:thin;border-left-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center">Agua total</td>
							<td
								style="border-left-width:thin;border-left-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center">Agua en alimentos</td>
							<td
								style="border-left-width:thin;border-left-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center">Líquidos</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#fbece6" align="left">9-13 años</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">2.1 L/día</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">24%</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">1.6 L/día</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="left">14-18 años</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">2.3 L/día</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">20%</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">1.8 L/día</td>
						</tr>
						<tr>
							<td
								style="border-left-width:thin;border-left-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#cf2924;color:#ffffff"
								align="center" colspan="4"><bold>Consumo adecuado de líquidos
										(EFSA<xref ref-type="table-fn" rid="TFN1"
								>*</xref>)</bold></td>
						</tr>
						<tr>
							<td
								style="border-bottom-width:thin;border-bottom-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center" colspan="4">Consumo adecuado para niños</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#e99b84" align="left">Edad</td>
							<td
								style="border-left-width:thin;border-left-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center">Agua total</td>
							<td
								style="border-left-width:thin;border-left-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center">Agua en Alimentos</td>
							<td
								style="border-left-width:thin;border-left-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center">Líquidos</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#fbece6" align="left">2-3 años</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">1.3 L/día</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">20%</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">1.04 L/día</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="left">4-8 años</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">1.6 L/día</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">20%</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">1.28 L/día</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#fbece6" align="left">9-13 años</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">2.1 L/día</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">20%</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">1.68 L/día</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="left">&gt;14 años</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">2.5 L/día</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">20%</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">2.00 L/día</td>
						</tr>
						<tr>
							<td
								style="border-bottom-width:thin;border-bottom-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center" colspan="4">Consumo adecuado para niñas</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#e99b84" align="left">Edad</td>
							<td
								style="border-left-width:thin;border-left-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center">Agua total</td>
							<td
								style="border-left-width:thin;border-left-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center">Agua en alimentos</td>
							<td
								style="border-left-width:thin;border-left-style:solid;border-color:#ffffff;background-color:#e99b84"
								align="center">Líquidos</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#fbece6" align="left">2-3 años</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">1.3 L/día</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">20%</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">1.04 L/día</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="left">4-8 años</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">1.6 L/día</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">20%</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">1.28 L/día</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#fbece6" align="left">9-13 años</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">1.9 L/día</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">20%</td>
							<td style="background-color:#fbece6" align="center">1.52 L/día</td>
						</tr>
						<tr>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="left">&gt;14 años</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">2.0 L/día</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">20%</td>
							<td style="background-color:#f3c4b4" align="center">1.60 L/día</td>
						</tr>
					</tbody>
				</table>
				<table-wrap-foot>
					<fn id="TFN1">
						<label>*</label>
						<p>IOM: Instituto de Medicina de Estados Unidos; EFSA: Autoridad Europea de
							Seguridad en Alimentos.</p>
					</fn>
				</table-wrap-foot>
			</table-wrap>
			<sec>
				<title>Consumo de líquidos en distintas poblaciones</title>
				<p>Durante las últimas dos décadas se ha descrito el patrón de consumo de líquidos,
					para diferentes poblaciones, sin que exista un consenso aceptado ya que la edad,
					estilos de vida, condiciones medioambientales y diferente grado de actividad
					física pueden modificar los volúmenes observados.<xref ref-type="bibr" rid="B11"
						>11</xref> Una revisión sistemática de Özen y sus colaboradores encontró que
					la ingesta de agua en niños de 13 países varía de 0.6 a 1.8 L/día. En México,
					para los niños de 1 a 4 años de edad, de 794 mL; y para los niños de 5 a 11
					años, de 1,254 mL, lo que está por debajo de las recomendaciones de la Autoridad
					Europea de Seguridad en Alimentos para niños de 1 a 4 años, similar a lo
					encontrado por Arredondo-García y su grupo en 16 estados de la República
					(escrito en elaboración), reportando una ingesta media de 1.21 L/día, 1.47
					L/día, 1.46 L/día y 1.78 L/día para niños de entre 4-6, 7-9, 10-12 y 13-17 años,
					respectivamente; los cuales se encuentran por debajo de las recomendaciones de
					la Autoridad Europea de Seguridad en Alimentos y el Instituto de Medicina de
					Estados Unidos para todos los grupos de edad.<xref ref-type="bibr" rid="B12"
						>12</xref></p>
				<p>Con la información obtenida de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 se
					dieron a conocer una serie de publicaciones en las que se analizan los patrones
					de consumo de agua y bebidas en niños y adolescentes. Entre ellos se encuentra
					el estudio de Piernas y sus colegas en el que se halló que sólo 29% de los niños
					de 4-8 años y 13% de los de 9-13 años cumplió con las recomendaciones de consumo
					adecuado de agua del Instituto de Medicina de Estados Unidos<xref
						ref-type="bibr" rid="B13">13</xref> (<bold><xref ref-type="fig" rid="f2"
							>Figura 2</xref></bold>).</p>
				<p>
					<fig id="f2">
						<label>Figura 2</label>
						<caption>
							<title>Porcentaje de no adherencia a la ingesta adecuada de agua de la
								Autoridad Europea de Seguridad en Alimentos. Modificado de Iglesia
								I, et al. 2015.<xref ref-type="bibr" rid="B14">14</xref></title>
						</caption>
						<graphic xlink:href="2395-8235-apm-38-02-0116-gf02.jpg"/>
					</fig>
				</p>
				<p>En una revisión de Iglesia y sus colabordores, acerca de la ingesta de líquidos
					en 13 países, Uruguay tuvo el menor porcentaje de no adherencia a las
					recomendaciones de la Autoridad Europea de Seguridad en Alimentos en niños y
					adolescentes con 10% en hombres y &lt;20% en mujeres; en comparación con
					Bélgica, que fue el país con mayor porcentaje de no adherencia tanto para niños
					como adolescentes, el cual fue mayor de 90% para hombres y mujeres. México
					también presenta un alto porcentaje de no adherencia en niños: 55% y 65% en
					hombres y mujeres, respectivamente. La proporción de no adherencia a la ingesta
					adecuada de líquidos en México aumenta en la adolescencia con 80% para hombres y
					60% para mujeres.<xref ref-type="bibr" rid="B14">14</xref></p>
			</sec>
			<sec>
				<title>Líquidos y su relación con la obesidad</title>
				<p>Existe preocupación respecto al rol de los azúcares en las bebidas azucaradas,
					carbonatadas o no, en el incremento de la prevalencia de sobrepeso, obesidad y
					enfermedades metabólicas asociadas, incluyendo diabetes tipo 2 y enfermedad
					cardiovascular. El rol de las bebidas carbonatadas y los niveles crecientes de
					obesidad y comorbilidades asociadas están atrayendo cada vez más atención. En la
					última década el consumo de estas bebidas ha emergido como un factor dietético
					asociado a ganancia de peso y se ha establecido como un "posible contribuyente"
					a la epidemia de obesidad según la Organización Mundial de la Salud, que propone
					que no más de 10% de las calorías diarias totales deben obtenerse de azúcares
					simples contenidos en bebidas.</p>
				<p>Intervenciones combinando educación y cambios en el entorno, con el único
					objetivo de promover el consumo de agua simple, pueden reducir eficazmente el
					riesgo de sobrepeso de niños en escuelas primarias. Debido a que la obesidad
					infantil es un problema importante de salud pública, estudios dirigidos a la
					prevención de la obesidad proponen el consumo de agua simple como la clave para
					prevenir la obesidad.<xref ref-type="bibr" rid="B15">15</xref><sup>-</sup><xref
						ref-type="bibr" rid="B18">18</xref></p>
				<p>En México, Arredondo-García y sus colegas recientemente llevaron a cabo una
					intervención educativa cuyo objetivo era aumentar el consumo de agua simple;
					siendo esta efectiva, no solo aumentando el consumo de agua sino también
					reduciendo el consumo de bebidas azucaradas en el grupo intervención (manuscrito
					en elaboración).</p>
			</sec>
		</sec>
		<sec sec-type="conclusions">
			<title>CONCLUSIONES</title>
			<p>El estado de subhidratación crónica voluntaria, hasta de 2%, tiene efectos deletéreos
				en el desempeño escolar, humor y estado cognitivo de la población pediátrica, así
				como mayor índice de enfermedades no transmisibles, sobre todo en regiones de clima
				cálido, por lo que es necesario realizar intervenciones dirigidas a aumentar el
				consumo de agua simple y reducir el consumo de bebidas azucaradas. Para lograr el
				consumo adecuado de agua en los niños es necesaria la colaboración de la comunidad y
				de las instituciones, incluyendo a los medios de comunicación y, en especial, de la
				participación activa de los médicos, el personal de salud, los maestros, los padres
				de familia y todos los que tienen a cargo el cuidado de los niños. Además, es
				necesaria la realización de más estudios acerca de los efectos nocivos de la
				subhidratación en la población pediátrica mexicana.</p>
		</sec>
	</body>
	<back>
		<ref-list>
			<title>REFERENCIAS</title>
			<ref id="B1">
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							<surname>Arredondo-García</surname>
							<given-names>JL</given-names>
						</name>
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					<source>Agua: salud y bienestar</source>
					<edition>1ºed</edition>
					<publisher-loc>México</publisher-loc>
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